martes, 24 de marzo de 2020

la leyenda de que de sica maltrata a sus actores

 

Como en sus buenos tiempos de editor para Rizzoli y Mondadori, a principios de la década de los cincuenta Cesare Zavattini es una máquina de generar nuevos proyectos. En algunos, incorpora a De Sica. O De Sica acepta participar en ellos.

Es el caso del primer Documento mensile, una especie de revista cinematográfica realizada por grandes nombres de la cultura; directores de primera línea, literatos y pintores se hermanan en una producción cuyas riendas llevan el incansable Marco Ferreri y Riccardo Ghione. Así, Luchino Visconti firma el reportaje lírico Appunti su un fatto di cronaca (Documento mensile n. 2, 1951), Antonioni un documental que intenta transmitir el vértigo que sienten los pasajeros del funicular del monte Faloria y Alberto Moravia se pone por única vez tras la cámara para adaptar su cuento Colpa del sole. El documental que debía realizar Giuseppe De Santis sobre la ocupación de tierras en Sicilia por parte de los campesinos, nunca llegó a realizarse y el de Visconti tuvo problemas censoriales que impidieron que la revista cinematográfica pasara de la tercera edición.


De Sica dirige un reportaje titulado Ambienti e personaggi (Documento mensile n. 1, 1951) en el que revisita la última escena de Ladri di biciclette en compañía de Lamberto Maggiorani, el niño Enzo Staiola y el operador Carlo Montuori. La metaficción integra parte del montaje original en continuidad con las escenas en las que De Sica ensaya, da indicaciones de interpretación, realiza observaciones sobre la continuidad de las secuencias y marca la posición de la cámara, hacia la que se dirige en una rima recurrente que sirve para marcar las transiciones. Los cambios de vestuario y clima -la pieza se rueda en verano y dos años y pico más tarde que la película- son patentes y De Sica rehúye la sutura del raccord para poner en escena su método de trabajo. Es aquí, para esta recreación, cuando le pega una bofetada –o lo simula- al pequeño Staiola, dando lugar a la leyenda de que maltrata a sus actores hasta conseguir la reacción apetecida.

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