domingo, 4 de octubre de 2015
attenzione!...
Cuando Italia se incorpora al conflicto De Sica rueda en rápida sucesión dos películas –Finisce sempre così (Enrique Susini, 1940) y La peccatrice (Amleto Palermi, 1940)– y protagoniza para Peppino Amato una pequeña escena en un corto de propaganda denominado Attenzione!... (1940).
La pelea entre dos novios (Assia Noris y De Sica) pone en marcha una cadena de rumores que permiten conocer al enemigo que la fábrica en la que trabaja él, dedicada a la construcción de maquinaria agrícola durante el día, manufactura por la noche material bélico. Un tipo con monóculo –signo inequívoco de su inglesidad– escucha la información en la barbería y la transmite en clave. La consecuencia inmediata es el bombardeo de la fábrica, alternando material de archivo y maquetas. Sobre estos planos, la tipografía advierte: “¡No hables! ¡No hables!”.
Esta intervención en un plano secuencia de apenas dos minutos es el único ejemplo que hemos encontrado de la contribución de De Sica al esfuerzo de guerra.
domingo, 20 de septiembre de 2015
la censura de la ciociara
La Titanus presenta La ciociara a revisión en noviembre de 1960. El 25 de dicho mes la Direzione General dello Spettacolo emite un informe en el que se autoriza para mayores de dieciseís años siempre que se abrevie la escena en que la madre ayuda a Cesira a lavarse en el río y se modifiquen algunos diálogos. El día 3 de diciembre la distribuidora expone ante el citado organismo haber atendido puntualmente sus indicaciones y haber realizado los siguientes cambios en los diálogos:
"Tú, que te acostabas con él todos los días..." por: "Tú, que lo rondabas día y noche..." "Pero , ¿cómo se acuesta con un viejo?" por: "Pero , ¿cómo se puede estar con un viejo? " "¡Hijos de puta!" por: "¡Hijos de p...!" "¡Gilipollas!" por: "¡Mameluco!" "Lo sacaron a patadas en el culo." por: "Lo sacaron a patadas en el trasero." "¿Habéis tenido algo que ver con los marroquíes?" por: "¿Habéis tenido algo que ver con quellos africanos?
domingo, 13 de septiembre de 2015
reseña en cinearchivo
Se nos había escapado esta amable reseña en Cinearchivo: http://www.cinearchivo.com/site/fichaLibro.asp?IdRubText=8037
La firma Christian Aguilera y apunta alguno de los rasgos distintivos de esta monografía con respecto a la colección "Signo e imagen / Cineastas" en la que se ha publicado. De paso, reivindica la figura de Vittorio De Sica como polifacético creador en la Europa del convulso siglo XX.
pd.- También aparece este mes la reseña de Ramón Freixas en Dirigido, núm 458, septiembre de 2015.
La firma Christian Aguilera y apunta alguno de los rasgos distintivos de esta monografía con respecto a la colección "Signo e imagen / Cineastas" en la que se ha publicado. De paso, reivindica la figura de Vittorio De Sica como polifacético creador en la Europa del convulso siglo XX.
pd.- También aparece este mes la reseña de Ramón Freixas en Dirigido, núm 458, septiembre de 2015.
el guionista georgiano de i girasoli
Para redactar los diálogos en ruso de I girasoli y dar verosimilitud a las escenas que allí tienen lugar Carlo Ponti acuerda con el Mosfilm soviético la contratación del guionista georgiano Giorgi Mdivani. Cuando De Sica llega a Moscú en mayo de 1970 el escritor se presenta al maestro y declara, expansivo, que los georgianos son los napolitanos de la Unión Soviética. No deja de tener razón: la escena en la que Antonio se muda con su nueva familia a los pisos de un suburbio de Moscú tienen un fuerte gusto partenopeo.
A De Sica no le convence la escena que ha escrito –probablemente aquélla en la que Antonio le comunica a Mascia su intención de volver a Italia– por encontrarla empalagosa: “toda dulzura, espíritu de sacrificio, generosidad, devoción... el cine ruso está hecho con estos mimbres”. Opta por reducirla a una sola frase y le dice al georgiano que ha sido al leer esta única línea de dialogo cuando ha comprendido el sentido de la escena, de modo que ha decidido quitar todo lo demás para realzarla.
Su capacidad de manipulación no es una habilidad que reserve exclusivamente para la dirección de actores. Pero es que a estas alturas De Sica es un todoterreno que, para colmo, se siente traicionado por Zavattini y Tonino Guerra, que se han doblegado a todos los caprichos de Ponti.
A De Sica no le convence la escena que ha escrito –probablemente aquélla en la que Antonio le comunica a Mascia su intención de volver a Italia– por encontrarla empalagosa: “toda dulzura, espíritu de sacrificio, generosidad, devoción... el cine ruso está hecho con estos mimbres”. Opta por reducirla a una sola frase y le dice al georgiano que ha sido al leer esta única línea de dialogo cuando ha comprendido el sentido de la escena, de modo que ha decidido quitar todo lo demás para realzarla.
Su capacidad de manipulación no es una habilidad que reserve exclusivamente para la dirección de actores. Pero es que a estas alturas De Sica es un todoterreno que, para colmo, se siente traicionado por Zavattini y Tonino Guerra, que se han doblegado a todos los caprichos de Ponti.
domingo, 30 de agosto de 2015
una mujer abre una ventana
Hasta en diecisiete ocasiones a lo largo de la filmografía como director de Vittorio De Sica nos encontramos con la imagen de una mujer que abre una ventana o descorre unos visillos. Los significados en cada ocasión están dictados por el propio relato y el tono que impere en él, pero no deja de ser significativa esta inmanencia desde la comedia a la húngara que practicó en su debut como director a las películas de prestigio que realizó al final de su carrera, pasando por su seminal etapa neorrealista.
Una mujer aguarda la llegada de su marido, que se ha batido en duelo con su amante. Pero –ahí te he visto, Pirandello-, ambos son la misma persona. El rostro de Renée Saint-Cyr reencuadrado por los cuarterones encristalados se inserta en el metraje de la primera película en la que aparece el nombre de Vittorio De Sica como director, Rosas escarlata (Rose scarlatte, 1940). Para entonces, lleva ya una década como uno de los galanes cinematográficos más cotizados de Italia y, aunque su presencia ante las cámaras será constante durante toda su vida, cuando se coloca detrás raramente se concede un papel. Prefiere entonces los actores “naturales”, elegidos en la calle. El otro motivo para su ausencia es que la mayoría de sus películas están protagonizadas por mujeres.
Adolescentes en el primer tramo. La señorita Malgari de Maddalena… zero in condotta (1941), profesora de correspondencia comercial, parece asomarse a un futuro de felicidad incierta cuando se acoda en la ventana con el romántico industrial Hartman. La reja del orfanato en el que vive la Teresa de Nacida en viernes (Teresa Venerdì, 1941) le veda la libertad y el futuro.
A partir de 1941 la barcelonesa María Mercader se convertirá en compañera de vida y profesión. No es por tanto extraño encontrarnos con ella en el balcón ante el que pasan los gallardos militares de Recuerdo de amor (Un garibaldino al convento, 1942) o en la ventanilla del tren que la conduce al santuario Loreto en La puerta del cielo (La porta del cielo, 1944).
La criadita de Umberto D (Umberto D, 1952) abre la ventana al toque de corneta del cuartel que hay frente a la pensión, intentando adivinar de qué soldado ha quedado encinta. La protagonista de El techo (Il tetto, 1956) escucha pasar aviones que viajan a tierras lejanas en un piso compartido con el resto de la familia de su marido en el que es imposible cualquier intimidad. Son los rescoldos del neorrealismo, un movimiento que revoluciona la concepción del arte cinematográfico después de la devastación moral provocada en Italia por la II Guerra Mundial, pero también por la posibilidad de construir algo enteramente nuevo sobre las ruinas de Europa.

Vendrán luego películas de prestigio y de público. El productor Carlo Ponti confiará en él para construir la imagen estelar de Sophia Loren. En Los girasoles (I girasoli, 1970) su personaje regresará a Italia después de haber buscado a su marido perdido en la estepa rusa durante la guerra y dejará que el sol bese su rostro sin contrastes duros ni estridencias, en una especie de caricia purificadora. Imágenes y encuadres similares protagonizan la trabajadora interpretada por Florinda Bolkan al entrar por primera vez en su habitación individual en una clínica de reposo en la montaña y la maestra encarnada por Mariangela Melato por fin embarazada en una ciudad asolada por la contaminación.
Abre los postigos del balcón de una casa en tinieblas Silvana Mangano, como la prostituta casada por conveniencia con un hombre amargado en El oro de Nápoles (L’oro di Napoli, 1954), y Faye Dunaway en Amantes (Amanti, 1969), como una norteamericana que quiere escapar de la muerte en un sofocante palacio de Treviso. Los encuadres son casi idénticos porque su significado es análogo. La luz inunda las estancias tenebrosas. Es metáfora de la pujanza de la vida -¡y del cine!- pero hiere las pupilas habituadas a la oscuridad.
Tanto, que la viuda que interpreta Sophia Loren en El viaje (Il viaggio, 1973), la última película de Vittorio De Sica, debe taparse los ojos.
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