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domingo, 5 de septiembre de 2021

ayer, hoy y mañana

Ayer, hoy y mañana es objeto de una prohibición por parte de la censura española que demora su estreno hasta 1975. La peculiar sinopsis de uno de los vocales de la Junta de Censura da una idea clara de por dónde iban los tiros: "En el primer episodio hay un tratamiento bufo de la maternidad. En el segundo un tono demagógico. En el tercero además de un exhibicionismo constante que no hay manera de aligerar, hay un tratamiento inaceptable de la vocación y la religión".

viernes, 18 de marzo de 2016

localizaciones

Roma:

el puente Fabricio o ponte dei Quattro Capi,
que une el Campo de Marte con la isla Tiberina
Sciuscià (1946)

el túnel Umberto I, bajo el Quirinal
Ladri di biciclette (1948)
Caccia alla volpe  / After the Fox (1966)

el Cine Iride, uno de los primeros de Roma,
en la esquina de Via del Corso con Via di Pietra

 Umberto D. (1952)

el Panteón
Umberto D. (1952)

la estación Termini
Stazione Termini / Indiscretion of an American Wife (1953)
 I girasoli (1970)


 
  Il tetto (1956)

el Coliseo
 Il tetto (1956)

Piazza San Pietro, en el Vaticano

Il boom (1963)

el mercado de Campo De' Fiori
  Caccia alla volpe  / After the Fox (1966)



Nápoles:


Piazza del Plebiscito

Il giudizio universale (1961)

L'oro di Napoli (1954)


Ieri, oggi, domani (1963)

Piazza del Gesù Nuovo

 Matrimonio all'italiana (1964)


Matrimonio all'italiana (1964) 


Milán:

 el Duomo

Miracolo a Milano (1951)

Lugo:

el mercado de ganado de Lugo (Emilia-Romaña)
Bocaccio ‘70 - "La riffa" (1962)

París:


Woman Times Seven / Sette volte donna (1967)
Hamburgo:

el barrio de St. Pauli
I sequestrati di Altona (1962)


miércoles, 10 de junio de 2015

el rodaje de adelina



El rodaje de "Adelina", el episodio napolitano de Ieri, oggi, domani, está cuajado de anécdotas.

Para insuflar vida a una historia ambientada en semisótanos, consultas médicas, bufetes legales y la prisión de Poggioreale, De Sica se propone sacar la acción a la calle todo lo que pueda, de modo que la ciudad esté siempre presente y los napolitanos hagan de coro. Le cuesta lo suyo. Cuando se dispone a rodar en Spaccanapoli se encuentra casi tres kilómetros de calle con dos mil niños, trescientas mujeres y doscientos desocupados invadiendo el encuadre. A las dos y media sale el sol. De Sica pide por el megáfono que despejen el encuadre y en unos instantes la calle se queda vacía. Al terminar, avisa que el plano se ha rodado y agradece la colaboración de todos. Un coro de dos mil quinientas voces le contesta: “¡De nada!”.

La situación se repite cuando intenta rodar la salida de la cárcel. En el interior, los problemas son otros. De Sica quiere elegir para los papeles de las compañeras de encierro de Adelina a auténticas reclusas. A la hora de rodar, la Terremota mira siempre al objetivo al decir su frase, la Sorrentina entra tarde, la Zizzagliona no transmite nada... y Sofia Loren debe repetir una y otra vez su diálogo.

Como ya ocurriera en La ciociara De Sica topa con la Iglesia. Surgen problemas para rodar en la de San Severo alla Sanità. Pero para sorpresa de todos, al enterarse el cura de que el script es comunista y de que De Sica tiene ideas de izquierda concede el permiso inmediatamente, Cuando esperan que pida dinero les dice que no, que en todo caso den algo para aliviar la miseria secular del barrio. “Nunca creí que en la Nápoles monárquica, fascista y democristiana, hubiera un hombre honesto que llevase sotana”, se asombra De Sica.