La película no se estrenará hasta una década después y restringida al circuito
de cine-clubs.
domingo, 12 de octubre de 2014
umberto d y la censura española
domingo, 28 de septiembre de 2014
de sica y zavattini
El
recuerdo de ambos sobre el momento en el que se conocieron es confuso: a veces
señalan que fue en Milán, a veces que en Verona. La fecha concreta es todavía
más enigmática, pues en cada entrevista se dan años diferentes.
Nos quedaremos
con la versión según la cual los presenta Aldo Franci en 1939 porque De Sica
admira profundamente la originalidad de Parliamo
tanto di me. El escritor le pide que tome asiento y el actor, azarado, lo
hace sobre un cuadro recién pintado. Su amistad queda así sellada. En breve,
Zavattini se trasladará a Roma y De Sica se acordará de él cuando se atasque en
la escritura de Nacida en viernes,
aunque colaborará en la escritura de varias escenas y gags.
sábado, 20 de septiembre de 2014
la ciociara y el color
Las nubes impiden mantener la necesaria continuidad entre
planos y es necesario rodar algunas escenas en varias fases. Frente a la carretera
polvorienta en la que Cesira expone su ignominia ante los oficiales franceses,
el rincón recóndito del arroyo donde Rosetta ha bajado a lavarse. Esta escena
se rueda en el río Aniene, muy cerca de Roma.
De Sica se lamenta de que la
película no sea en color: “¡Amarillos de Van Gogh, rojos de Manet, grises y
blancos de Pissarro!".
Algunos de los títulos en los
que ha participado como supervisor –como Pan,
amor y... o Pan, amor y Andalucía–
se han rodado en color, pero oficialmente tendrá que esperar hasta el rodaje de
su episodio de Boccaccio 70 para
abandonar el blanco y negro.
domingo, 7 de septiembre de 2014
el sueco roy andersson rinde homenaje a de sica
Al recibir el León de Oro por su película En duva satt pa en gren och funderade pa tillvaron (A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence, 2014) en el reciente festival de Venecia el director sueco Roy Andersson ha dedicado su premio a Vittorio De Sica. La escena de Ladri de biciclette en la que Ricci va a desempeñar su bicicleta le habría servido de inspiración para definir el tono de su película.
domingo, 31 de agosto de 2014
el reparto de il tetto
Il tetto parece nacida a destiempo. Ni siquiera la búsqueda de actores en la calle da el resultado apetecido en este caso: la mayoría de intérpretes resultan convincentes, pero, como tan lúcidamente había apuntado el propio Zavattini en Bellissima, la posibilidad de que el neorrealismo consiguiera hacer de cualquiera una nueva estrella cinematográfica era ya un lugar común entre la población italiana y todos los intérpretes terminan mostrando un aire de autoconsciencia actoral que dificulta la identificación que el espectador sí había sentido en las películas anteriores.
Pese a ello, sólo Gabriella Pallotta
desarrolla una carrera más o menos sólida después de El techo, apareciendo junto a De Sica en El médico y el curandero y Anna
di Brooklyn (Arlo Lastricati, 1958). Giorgio Listuzzi, el protagonista
principal, sólo interpretará un pequeño papel por el que ni tan siquiera es
acreditado en Noches blancas (Le notti bianche, Luchino Visconti, 1957)
y un rol secundario en una olvidada película alemana, Arzt ohne Gewissen (Falk Harnack, 1959).
La mala suerte parece
tocar a Gastone Renzelli, único miembro del reparto que cuenta con experiencia
previa como intérprete al haber trabajado con Visconti en Bellissima y Antonioni en I
vinti (1953), pues apenas conseguiría un par de papeles de escaso relieve tras
su colaboración con De Sica.
Éste defiende su utilización de los actores
naturales durante la presentación de la película. Algunos intérpretes
profesionales, no obstante, le reprochan tal elección, a lo que De Sica
contrataca con el argumento de que, además de las suyas, sólo La terra trema, algunos episodios de las
de Rossellini y las tres de Renato Castellani rodadas en la periferia del
neorrealismo han recurrido a esta fórmula de entre el casi millar de películas
producidas en Italia desde el fin de la II Guerra Mundial. Por lo tanto, su
valor estadístico es mínimo. Defiende, eso sí, que una vez cumplido su cometido
en el papel para el que ha sido elegido por sus características físicas, el
actor natural debe volver a su oficio
y olvidarse totalmente del cine.
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